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La inocencia de Marx

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Carlos Chablé Mendoza

Marx es noticia, la derecha explota el caso y aprovecha para destilar su odio anticomunista. En las redes sociales mentes enfermizas sugieren mandarlo a Cuba y lo insultan de manera literal, sin tapujos, sin mayor vergüenza. Y no es que Marx Arriaga Navarro sea precisamente una blanca paloma, pero su paso por la dirección general de materiales educativos de la SEP dejará huella y precisamente como una muestra de la concesión de la 4T a la derecha, de retroceso, de complicidad con el neoliberalismo.

La ingenuidad de Marx radica en que creyó que, así, como ciudadano puede criticar al neoliberalismo y denunciar la privatización de la educación, podría hacerlo también desde su posición en el gobierno de la 4T y dentro de Morena. Si el ADN del obradorismo está en el priismo matraquero y ramplón, ¿cómo creer que desde la Nueva Escuela Mexicana le permitirían recordar las brutales acciones represivas cometidas por los gobiernos anteriores contra el pueblo mexicano?, ¿Por qué dejarían que se hablara en los libros de texto gratuitos acerca de la guerra sucia aplicada por gobernantes del PRI contra la guerrilla y la izquierda revolucionaria mexicana, contra los maestros insurgentes?  Se equivocó, o se olvidó tal vez, de que López Obrador y muchos de los que lo acompañaron en su gestión, algunos de los cuales dejó en herencia a Claudia Sheinbaum, son de esa calaña:  arribistas, oportunistas, traidores y cómplices de la represión.

No le perdonaron el haberse negado a quitar de los libros y manuales educativos los contenidos históricos que incomodan a oligarcas y sus sirvientes priistas ahora obradoristas.

Ocurre también en Yucatán, en el mismo sector educativo, Hilario Vélez Marino, destacado militante de izquierda, ya no le sirve a la 4T, su honestidad e indudable formación académica, incomodaban a los jefes y más si intentó entre otras cosas importantes, poner fin a la corrupción en la asignación de plazas magisteriales. En este caso, su renuncia obligada a la dirección de la Escuela Normal “Rodolfo Menéndez de la Peña”, no fue por pecar de inocente, él fue consecuente como maestro, actuó de acuerdo con su convicción y formación política.

El error de ambos estuvo en confiar en quienes ocupan altos puestos gubernamentales sin mayor trayectoria académica o política, creer en personas para los que fue suficiente renegar de su pasado, si alguna vez fueron de izquierda, y aprender a tocar matracas, mentir, simular que las cosas cambian para que todo siga igual.

Las acciones autoritarias de la 4T son señales de que prefieren sacrificar a gente comprometida y respetable con la real transformación de la educación como Marx y Vélez, antes que dejar de cumplir su compromiso con los oligarcas que dominan este país y con sus cómplices sobrevivientes de los gobiernos anteriores para que el neoliberalismo continue. Los obradoristas no son iguales, son peores, una edición mejorada del priismo pintado de guinda.


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