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LA VOZ NECESARIA DEL CRONISTA EN “UN DÍA COMO HOY. EFEMÉRIDES PENINSULAR”, DE CARLOS CHABLÉ MENDOZA

Comparte el conocimiento para que nunca muera

Por Manuel Tejada Loría

Antes de iniciar quisiera agradecer al Mtro. Carlos Chablé Mendoza, la invitación para comentar este libro que hoy nos convoca. Desde luego, a la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán y, por supuesto, a la FILEY en esta edición 2023.

La historia no es algo estático. Aunque en muchas ocasiones exista esa tendencia de ser categóricos y absolutos. Principalmente desde el poder. De pronto esa historia oficial que es revisada y enseñada en libros de texto, pareciera imponer una sola perspectiva que muchas veces, sin ayudarnos a comprender la razón de los acontecimientos, la “aceptamos y asumimos” como algo inamovible. Es una sola voz que nos dicta la narrativa del pasado como una gran losa sobre nuestras espaldas.

Leemos, leímos y leeremos, versa el eslogan de esta Feria Internacional de la Lectura Yucatán, y es desde allí, desde esa luz y libertad que provee el acto de leer, que hoy en día podemos dilucidar que la historia, que nuestro pasado y memoria colectiva, como en muchos de los libros de literatura que conocemos, es esencialmente polifónica, es decir, se cuenta en múltiples y distintas voces.

Por eso, don José Antonio Gutiérrez Triay, cronista de Espita, al referirse a este libro de Carlos Chablé Mendoza advierte que “el registro de los datos precisos, es una labor de microhistoria necesaria ante la historia oficial que suele ignorar los acontecimientos de las localidades”. Desde la periferia de los centros de poder, sin duda, todavía hay tanto por indagar, registrar, difundir y reflexionar.

Lo primero que salta a la vista al adentrarnos a la lectura de estas efemérides, es precisamente esta diversidad de voces y fuentes que la nutren, pero también, contrario a la visión patriarcal de muchos historiadores y cronistas (gestores, a fin de cuentas, de esa historia oficial contada y protagonizada solo por hombres), el cronista Carlos Chablé Mendoza realiza un registro del acontecer histórico donde la mujer es protagonista de estas efemérides y, por ende, de la historia misma.

Tal es el caso de las fechas registradas donde refiere los natalicios de mujeres insignes y sus semblanzas, como Elvia Carrillo Puerto, nacida el 30 de enero de 1881; o la adversidad que enfrentaron algunas mujeres, como María Uicab, quien gobernaba y era santa patrona de los mayas rebeldes en Noj Kaaj Tulum, población invadida por el coronel yucateco Daniel Traconis en 1871; o también, el registro de la primera mujer en Mérida en obtener el título de doctora en medicina alopática y cirugía, el 4 de febrero de 1930, correspondiente a Consuelo Vadillo Gutiérrez, entre otros tanto ejemplos a lo largo del libro.

Este cambio de paradigma confiere a esta publicación una relevancia invaluable, ya que permite conocer la actuación y protagonismo de la mujer en el día a día de nuestra historia regional y peninsular, cuestión que muchas veces se vuelve una verdadera odisea en la consulta de otras fuentes donde la mirada del historiador o cronista parece ofuscarse y volverse selectiva.

Otro aspecto importante de este libro, sobre todo para quienes estudian la cultura, reside en ese registro de los procesos socioculturales y artísticos acontecidos en la península yucateca, así como de la semblanza de sus protagonistas. De este modo se registra, por ejemplo, el “primer libro escrito y editado en Cancún, Quintana Roo, titulado Doce muecas y un gesto, de Rafael del Pozo y Alcalá, el 15 de enero de 1980; o la defunción de destacados artistas como Jorge Antonio Corona Noriega, pintor e importante promotor de la cultura en Felipe Carrillo Puerto; o bien, la presencia de Rómulo Rozo Peña, destacado escultor colombiano cuyas obras escultórico-arquitectónicas son visibles en el Hospital Morelos y la Escuela Belisario Domínguez en la ciudad de Chetumal; y por supuesto, el Monumento a la Patria en Mérida.

Sobre todo, da cuenta, en este mismo ámbito cultural y artístico, de las gestiones que se han realizado en torno a la cultura maya, a las expresiones de los jóvenes ya sea en diversos concursos, revistas, medios y publicaciones.

En el plano de la historia de la educación también es una fuente importante, por los registros de acontecimientos vinculados a la educación en la península, así como de la trayectoria y semblanza del magisterio. Es el caso de las trayectorias de vida y profesionales de maestras y maestros como Martino Tzab Vela, nacido en Sahcabá, Yucatán, con una importante presencia magisterial en Felipe Carrillo Puerto; o Luz Arévalo Montalvo, educadora egresada de la escuela Educación y Patria de Mérida, y que trabajó a lo largo de 14 años en el jardín de Niños Leona Vicario, de Felipe Carrillo Puerto.

Del mismo modo se cuenta con referencias de inauguraciones de escuelas, como la acontecida el 15 de febrero de 1935, por órdenes del gobernador del territorio federal de Quintana Roo, el general Rafael E. Melgar, para inaugurar junto a la iglesia de Xbáalam Naj de Felipe Carrillo Puerto, a la que le impuso el nombre de “Lazaro Cárdenas”, en el mismo espacio que anteriormente servía como templo a la Santísima Cruz; o la inauguración de una escuela primaria en Tixcacal Guardia, una de las primeras que el gobierno pudo construir en la zona maya, ya que sus habitantes se mantenían en resistencia.

Las efemérides contenidas en esta publicación también ofrecen una perspectiva sobre la incongruente acción de autoridades y gobiernos a lo largo de la historia. Ya sea ante el manejo de conflictos o necesidades de la población. El 13 de mayo de 2003 podemos leer, por ejemplo, lo siguiente:

“Sólo trataron de deslumbrar al presidente Vicente Fox Quezada con aparentes avances en el megaproyecto hortícola de Santa Cruz durante su reciente visita a Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo”, decía Rosendo Urich Mis, directivo de la Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía. Nada se habló de los diez invernaderos del sector social que no contaban aun con mercado seguro luego de sus primeras cosechas de tomate; tampoco se le habló de los problemas que afrontaban las actividades chiclera, apícola, citrícola y forestal”. (p. 81)

Asomarse a las páginas de este libro es como mirar a través de un caleidoscopio. En él encontramos infinitos temas, referencias y microhistorias tales como las diversas rebeliones mayas, los enfrentamientos de las fuerzas mayas cruzo´ob contra el ejército mexicano; la formación del Estado de Quintana Roo en sus diversas etapas, el desarrollo del problema limítrofe con Yucatán y sus diversos momentos; la creación y evolución de Cancún como “polo turístico” y su perspectiva “infinita” de crecimiento; el registro de diferentes fenómenos naturales y la amenaza que han representado a la población, como los sismos ocurridos en la zona, o el constante impacto de diversos huracanes; la historia de las radios comunitarias en lengua maya; las exportaciones comerciales de productos como la miel, realizadas desde Quintana Roo hacia Europa, y así tantos y diversos temas, que aun contándose desde Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo como punto de partida, desde una lectura transversal podemos entrever vasos comunicantes tanto en los acontecimientos como en los vínculos culturales que existen con las otras entidades de la península yucateca, como Campeche y Yucatán.

Es de suma importancia la labor del cronista en estos días de narrativas contradictorias y muchas veces lacerantes. Es a través de la sensibilidad del cronista, de su ética profesional, de su diligente mirada sobre los hechos del día a día, que la sociedad puede devolver la mirada para reflexionar en torno a sí misma. Ese es el legado que nos deja el cronista Carlos Chablé Mendoza, con este libro de efemérides, y con su constante preocupación para que las nuevas generaciones conozcan su historia desde la multiplicidad de voces que la conforman.

Dicha preocupación del cronista, por cierto, es latente en una efeméride que llamó poderosamente mi atención, y que corresponde al 27 de marzo de 2007, cuando el cronista de Felipe Carrillo Puerto, es decir, Carlos Chablé Mendoza inició la entrega a las escuelas primarias, de fotografías enmarcadas de Felipe Carrillo Puerto junto con el himno dedicado al prócer del proletariado.

Esto nos habla del compromiso permanente que el Mtro. Carlos Chablé mantiene con las generaciones que hoy en día confluyen. Esto nos habla de la estatura de su espíritu y su compromiso con la memoria colectiva. ¿Qué otro acto de generosidad puede existir si no ofrecerle a una niña o a un niño la posibilidad de conocer la historia del personaje que nombra a la ciudad donde vive, el espacio donde cotidianamente se desenvuelve, juega, ama, aprende y se desarrolla como ser humano?

Ciertamente, hay de cronistas a cronistas. Se agradece al Mtro. Carlos Chablé Mendoza que sea de los que nos enseñan sí, a través de la palabra, pero también a través del ejemplo en su diario andar y acontecer por el mundo.


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